PISA 2025: preocupante caída generalizada en el rendimiento académico

El informe PISA 2025, publicado esta misma mañana, refleja un retroceso generalizado en los resultados de rendimiento en los países participantes. En el caso de España, los resultados se sitúan por debajo de los promedios de la OCDE y de la UE en las tres competencias analizadas (matemáticas, lectura y ciencias), en lo que constituye el peor resultado de su serie histórica desde el año 2000.
El nuevo análisis de PISA (Programme for International Student Assessment, en inglés), coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), era muy esperado, tras los preocupantes resultados de la edición anterior -la evaluación PISA 2022- que registró, en promedio, un descenso sin precedentes en el rendimiento en toda la OCDE. En comparación con 2018, el rendimiento medio disminuyó en 10 puntos en lectura y en casi 15 puntos en matemáticas, un descenso que solo pudo atribuirse parcialmente a la pandemia de COVID-19, ya que la baja en las puntuaciones de lectura, ciencias y matemáticas ya era evidente antes de 2018.
En muchos países, así como en varias comunidades autónomas españolas, se adoptaron medidas para revertir los malos resultados, pero, lamentablemente, el nuevo informe no se presta a una lectura optimista. Los resultados de PISA 2025 constatan una profunda crisis estructural en el rendimiento educativo global, hasta el punto de que la propia OCDE sostiene que los datos recogidos reflejan la consolidación de un “preocupante patrón de retroceso cognitivo que trasciende las explicaciones coyunturales”.
La evaluación de 2025 centró su foco principal en el área de Ciencias, pero incluyó además métricas fundamentales sobre Lectura y Matemáticas, así como el módulo innovador de Aprendizaje en el Mundo Digital (Learning in the Digital World), diseñado para medir el pensamiento computacional y la resolución de problemas en entornos digitales.
Tendencias generales en la amplia muestra analizada
Esta nueva edición -PISA 2025- ha sido la de mayor alcance en la historia del programa, con la participación de 760.000 estudiantes de 15 años procedentes de 91 países y economías.
El informe de resultados refleja una clara asimetría entre la estabilidad observada en la alfabetización científica y el empeoramiento de las competencias lingüísticas y lógico-matemáticas. El resumen casi telegráfico podría sr el siguiente:
- PISA 2025 Ciencias: Se observa cierta estabilidad tras una tendencia a la baja entre las pruebas de 2009 y las de 2022. A diferencia de los ciclos de evaluación anteriores (especialmente el periodo entre 2009 y 2022, donde la alfabetización científica decayó de manera constante), la media de rendimiento en ciencias en los países de la OCDE se mantuvo estable en el periodo comprendido entre 2022 y 2025. Esta estabilización representa un respiro analítico dentro del informe, sugiriendo que las reformas curriculares y las metodologías experimentales de aprendizaje científico han alcanzado un punto de consolidación institucional tras el impacto de la crisis pandémica.
- PISA 2025 Matemáticas y Lectura: El principal hallazgo de la macroencuesta es la brusca caída en el rendimiento en matemáticas y lectura, que ha arrastrado la puntuación media general de la OCDE hasta los niveles más bajos jamás registrados desde la creación del programa PISA en el año 2000. Este retroceso sistemático pone de manifiesto que las deficiencias de aprendizaje no corresponden a algo coyuntural, ni a una mera fluctuación estadística, sino a una erosión generalizada de estas destrezas que resultan fundamentales para el procesamiento conceptual complejo y la abstracción formal.
Uno de los indicadores más alarmantes que destaca la OCDE en su informe de septiembre de 2026 es el incremento del alumnado que no alcanza los estándares mínimos de suficiencia cognitiva. Según el informe, uno de cada cinco alumnos de 15 años (20%) se sitúa por debajo del nivel básico de competencia en ciencias, lectura y matemáticas, simultáneamente. Este dato representa un preocupante deterioro respecto de la evaluación de 2022, año en el que el alumnado de bajo rendimiento representaba el 16% de la población estudiantil. El empeoramiento detectado evidencia un ensanchamiento de las brechas y una incapacidad generalizada de los sistemas para evitar que buena parte del alumnado se quede atrás.
El impacto de la IA y de otras tecnologías digitales
El estudio PISA 2025 aborda con datos cuantitativos, por primera vez, el impacto de las tecnologías de la IA y las herramientas digitales en las dinámicas de aprendizaje dentro y fuera del aula. Los resultados desmitifican la noción de que la mera exposición tecnológica correlaciona positivamente con el éxito académico.
Los datos son concluyentes respecto a la delegación de tareas cognitivas: los alumnos que manifestaron no haber utilizado herramientas de IA para redactar o elaborar textos en sus tareas académicas superaron en rendimiento de manera sistemática a aquellos que sí recurrieron a la IA para dicha función. El uso de modelos lingüísticos como sustitutos del esfuerzo de redacción e ideación propia se correlaciona de forma directa con habilidades de razonamiento más débiles.
Sin embargo, el informe traza una distinción relevante en el modo en que utiliza la tecnología. Dentro del segmento de usuarios frecuentes de IA, aquellos estudiantes que utilizaron la tecnología como un asistente de aprendizaje y que, en paralelo, recibieron formación explícita sobre cómo evaluar críticamente la calidad y veracidad de la información generada por IA, mostraron un rendimiento superior en comparación con aquellos usuarios que utilizaron la IA sin ningún tipo de guía pedagógica o tutorización docente. Esto sugiere que la competencia crítica podría ser el factor clave.
Por otro lado, PISA 2025 también evaluó el pensamiento analítico computacional, a través del uso de las herramientas digitales para deconstruir problemas complejos en pasos más sencillos. La siguiente tabla resume los resultados:
Parámetro evaluado | Proporción alumnado competente | Implicación académica |
Competencia en resolución computacional | Casi dos tercios (~66%) del alumnado. | Demuestra una alta familiaridad técnica con interfaces digitales y lógica operativa básica. |
Suficiencia multidisciplinar (varias competencias concurrentes) | Únicamente la mitad (50%) del alumnado | Al exigir el nivel computacional en combinación con mínimos en ciencias, lectura y matemáticas, los resultados empeoran. . |
Este desajuste pone de manifiesto la existencia lo que la OCDE llama un espejismo digital: aunque el alumnado posee habilidades instrumentales para operar en ecosistemas informáticos, carece de los cimientos conceptuales en matemáticas o lectura necesarios para que esa destreza tecnológica se traduzca en una resolución efectiva de problemas en el mundo real.
Por ello, la OCDE insiste en que las destrezas digitales no reemplazan a la instrucción fundamental de las materias troncales, sino que dependen enteramente de ellas.
El caso de España: un retroceso sin precedentes en el rendimiento académico
España ha registrado los peores resultados históricos en las tres competencias principales evaluadas, lectura, matemáticas y ciencias., y se sitúa por debajo de los promedios de la OCDE y de la Unión Europea (UE).
- En lectura, el alumnado español obtuvo 451 puntos, lo que representa una caída drástica de 23 puntos con respecto a 2022 y sitúa a España 10 puntos por debajo de la media de la OCDE (461). La pérdida acumulada desde 2015 alcanza los 45 puntos.
- En matemáticas, la puntuación obtenida fue de 457 puntos, 16 menos que en la edición anterior (473). España se posiciona así 6 puntos por debajo de la media de la UE y de la OCDE (463).
- En ciencias, se constató una bajada hasta los 477 puntos (8 menos que en 2022). Esto sitúa al país 5 puntos por detrás del promedio de la OCDE (482).
En contraste con estas tres áreas tradicionales, España mostró un rendimiento bastante aceptable en resolución computacional de problemas, alcanzando 499 puntos. Esta cifra iguala la media de la OCDE y supera por 4 puntos al promedio de la Unión Europea (495). Destacan los resultados de la l informe PISA 2025 refleja fuertes diferencias entre las comunidades autónomas españolas en matemáticas, ciencias y lectura, que en algunos casos equivalen hasta unos dos cursos escolares. Destaca por rendimiento la Comunidad de Madrid, que se sitúa a la cabeza en Matemáticas (477) y en Ciencias (495), y ocupa el segundo puesto en Lectura (469), solo superada en este caso por Asturias (471).
Un aspecto reseñable de esta edición fue la elevada tasa de exclusión de alumnado, que en el conjunto de España alcanzó un promedio del 7,89%, a pesar de que el límite estándar fijado por PISA es del 5%. El caso más llamativo se dio en Cataluña, con un 23% de exclusiones, dato que ha generado una fuerte polémica, acompañada de algunos ceses. Debido al elevado sesgo generado por la elevada exclusión, la muestra carece de representatividad, por lo que la OCDE excluyó los datos oficiales de Cataluña de sus clasificaciones internacionales comparativas, aunque se incluyen en el informe español. La tasa de exclusión de Madrid fue del 1,96%, muy por debajo del estándar fijado.
La caída de resultados en España es significativamente más pronunciada que el promedio de la OCDE, que cae 15 puntos en lectura, 9 en y 3 en (situándose en 461 en lectura, 463 en matemáticas, y 482 en ciencias, y de la UE (459, 463 y 481 respectivamente). Esto aleja al país de la convergencia con ambos promedios que logró por primera vez en la anterior edición de PISA, cuando España, pese a los malos resultados, resistió el impacto educativo de la pandemia mejor que su entorno.
Conclusiones y próximos análisis de resultados
Los datos agregados de PISA 2025 operan como una advertencia para los ministerios de educación a nivel global. La combinación de un desplome sin precedentes en las materias básicas junto con una integración digital que a menudo fomenta la pasividad cognitiva dibuja un panorama de vulnerabilidad que puede tener implicaciones serias para el futuro de una sociedad cada vez más tecnológica.
La OCDE ha anunciado que la explotación de los datos de este último estudio continuará a lo largo de 2027. En abril de ese año se publicarán los resultados específicos de la Evaluación de Lenguas Extranjeras y en mayo se difundirá el desglose pormenorizado y el marco analítico completo del módulo de Aprendizaje en el Mundo Digital, herramientas que pueden ayudar a rediseñar las políticas públicas de la próxima década.


