Un informe de la UNESCO revela una brecha en la participación del alumnado en la toma de decisiones educativas

Con motivo del Día Internacional de la Educación, que se celebra cada 24 de enero, la UNESCO ha presentado un informe global sobre el estado de la participación juvenil en la cocreación de las políticas educativas. El informe ofrece la primera evaluación global de referencia sobre cómo los gobiernos implican a las organizaciones juveniles y estudiantiles en la formulación de políticas educativas.
Educar hoy es más complejo que nunca y, por tanto, nadie puede hacerlo solo. Por ello resulta imprescindible generar una cultura de colaboración entre los docentes a través de comunidades profesionales de aprendizaje y, además, involucrar a los jóvenes en el diseño y la aplicación de las estrategias educativas; no basta con escucharlos.
En este sentido, el informe Global Education Monitoring Report 2026: Lead with youth, publicado por la UNESCO en colaboración con la Oficina de la Juventud de las Naciones Unidas, constituye la primera medición global de la participación del alumnado en la toma de decisiones educativas.
Los hallazgos del estudio, que se basan en el análisis de datos recopilados mediante encuestas a gobiernos y organizaciones juveniles y estudiantiles de todo el mundo, presentan un panorama de participación muy deficiente: estudiantes invitados a la mesa de diálogo, pero sin impacto significativo en las políticas educativas.
Se aprecia una brecha clara entre la consulta al alumnado y la verdadera influencia. Aunque uno de cada tres gobiernos manifiesta que cuenta con los y las jóvenes durante el diseño de políticas educativas, solo una de cada diez organizaciones juveniles y estudiantiles considera que su aportación influye realmente en las políticas. Es decir, el estudio apunta a una participación más bien simbólica, con un papel muy limitado de la juventud en la configuración de las políticas educativas. Por ello, el informe recomienda establecer mecanismos formales para implicar a los y las jóvenes en el diseño y la implementación de las políticas.
La subdirectora general de educación de la UNESCO, Stefania Giannini, recordaba en Linkedin, con motivo de la presentación del informe, que la UNESCO no se estableció sobre el poder militar, económico o tecnológico, sino sobre el poder de las ideas, del diálogo, de la solidaridad internacional, de la confianza: «Se fundó en una creencia radical: que la educación, la cultura, la ciencia y la comunicación son las fuerzas más poderosas para la paz», y añadía: «La historia nos da ejemplos del poder de la juventud. También lo vemos hoy en movimientos juveniles por la acción climática, la inclusión y la justicia en todo el mundo, incluidas las recientes protestas de la Generación Z. El poder juvenil es transformador. Pero el poder debe estar habilitado para ser efectivo.»
“El poder juvenil es transformador, pero debe estar habilitado para ser efectivo"
El informe responde a un mandato derivado de la Cumbre para la Transformación de la Educación de 2022 (TES, por las siglas en inglés), en la que los y las jóvenes se integraron en el corazón del evento, no en los márgenes. La Declaración de la Juventud adoptada en esa cumbre reconocía a los jóvenes como agentes activos de un cambio sistémico y a largo plazo.
Principales conclusiones del informe
- El informe constituye la primera evaluación global de referencia sobre cómo los gobiernos involucran a jóvenes y organizaciones estudiantiles en la toma de decisiones educativas. Además, presenta por primera vez un indicador global para medir la participación de jóvenes y estudiantes en la elaboración de leyes y políticas educativas, estableciendo una línea base comparativa.
- La evidencia recogida se basa en encuestas a gobiernos y a organizaciones juveniles y en un mapeo extensivo de centenares de organizaciones. El ejercicio ofrece datos comparables que antes no existían.
- Se aprecia un desfase entre las consultas formales a la juventud y el impacto real. Muchos países cuentan con mecanismos de consulta a la juventud, pero esos mecanismos rara vez se traducen en influencia real sobre las políticas educativas.
- Se constata una gran variación entre países en la forma y la calidad de la participación juvenil. Algunas prácticas son prometedoras, pero la mayoría requieren ser reformuladas para ser inclusivas y sostenibles.
- Es necesario mejorar la medición y el monitoreo (datos desagregados y seguimiento de procesos) para evaluar si los mecanismos de participación generan resultados reales y una adecuada rendición de cuentas. También es necesario abarcar con el estudio todo el ciclo de las políticas (diseño, implementación, seguimiento y evaluación), y no limitarse a consultas puntuales.
Recomendaciones
- Formalizar la participación juvenil en la legislación educativa. Se trata de establecer mecanismos formales en leyes o reglamentos que exijan la participación de jóvenes y organizaciones estudiantiles en decisiones sobre nueva legislación o políticas educativas, asegurando que su inclusión no sea opcional sino vinculante.
- Garantizar que los procesos de participación sean significativos. Los espacios de consulta deben ser accesibles, inclusivos y representativos, con duración suficiente, recursos adecuados, roles y objetivos claros, y un flujo transparente de comunicación sobre cómo se integra la contribución juvenil en las decisiones finales.
- Involucrar a jóvenes y organizaciones estudiantiles en la implementación de políticas, no solo en su diseño. Los y las jóvenes deben participar activamente en la puesta en práctica y seguimiento de las políticas educativas para fortalecer la confianza y el sentido de pertenencia a las decisiones adoptadas.
- Invertir en habilidades cívicas y capacidad organizativa de jóvenes. Los sistemas educativos y los gobiernos deben dedicar tiempo curricular y recursos para desarrollar habilidades cívicas que permitan a los y las jóvenes participar con sentido crítico, liderar iniciativas y superar barreras para acceder a funciones formales de representación.
- Construir entornos habilitadores con apoyo institucional y financiero. Se trata de crear condiciones para la creación de espacios seguros y voluntarios de participación, con financiación y apoyo institucional, para asegurar que la juventud pueda contribuir de manera efectiva y sostenible.
En definitiva, el documento hace un llamamiento a la acción, con una transformación de las estructuras consultivas en procesos vinculantes, para garantizar que las contribuciones juveniles incidan en normas, presupuestos y prácticas educativas, y una mayor inversión en el desarrollo del liderazgo juvenil, con atención especial a jóvenes marginados, para que su voz sea efectiva.
Por último, el documento pide que la próxima agenda educativa global (post-2030) se diseñe “con” la juventud y no sólo “para” ella, reconociéndola como agente de cambio.
Referencia
- Global Education Monitoring Report Team y United Nations Youth Office (2026). Global Education Monitoring Report 2026: Lead with youth, UNESCO. DOI: https://doi.org/10.54676/ELTQ3060


