El estrés en los niños en tiempos de pandemia

29 mayo 2020
El estrés se refiere a la tensión sufrida por un organismo, en este caso, una persona, ante situaciones difíciles de gerenciar y que alteran su bienestar físico y emocional. No hay dudas de que la situación que estamos enfrentando debido al coronavirus y al confinamiento por varias semanas puede provocar una reacción de estrés en un gran número de personas, incluyendo a los niños.

La literatura científica habla sobre tres tipos de estrés (National Scientific Council of the Developing Child. 2014. (En inglés).

  • El primer tipo es el estrés positivo, lo cual indica que no siempre es perjudicial. En algunas ocasiones, el estrés es benéfico porque ayuda al cuerpo a adaptarse a cambios en el ambiente. Un ejemplo de estrés positivo puede ser el estímulo para la realización de un examen o una tarea desafiadora.
  • Un segundo tipo es el llamado estrés tolerable. En estos casos, las situaciones estresantes pueden ser más perjudiciales, como condiciones de vida tensas debido a las dificultades sociales y económicas enfrentadas por la familia o a la muerte de un pariente. Se le llama estrés tolerable porque ocurre en un ambiente de apoyo afectivo al niño y de comunicación por parte de la familia, lo cual facilita enfrentar el impacto de la situación con más seguridad y confianza.
  • El tercer tipo es el estrés tóxico, el más perjudicial. Aquí está involucrado el estímulo continuo del organismo en situaciones difíciles de controlar por parte del niño, sin que este tenga adultos que le transmitan confianza y seguridad y que lo acompañen en el enfrentamiento de la situación estresante. Abandono y maltratos físicos o psicológicos se encuadran en este tipo. Cuando la situación en este tipo de estrés se prolonga, sus efectos en los niños reducen el ritmo del desarrollo cerebral y causan alteraciones importantes en el sistema neuroendocrino de respuesta al estrés y en las estructuras cerebrales más íntimamente relacionadas al desarrollo socioemocional y a la empatía.

No todas las personas se estresan ante una misma situación. El nivel de estrés y su impacto dependen principalmente de tres factores: primero, las características de la situación estresante, su intensidad y duración; segundo, las dificultades de las personas de enfrentar esta situación; y tercero, los factores de protección o de riesgo existentes. Vamos a examinar cada uno de estos factores con relación al coronavirus y al confinamiento. Al final, presentaremos dos propuestas educacionales.

Coronavirus y confinamiento: una situación potencialmente estresante

El coronavirus y el confinamiento pueden tener un efecto emocional significativo en los niños.

Algunos pueden manifestar este impacto en los primeros días, otros pueden manifestarlo en las semanas siguientes, mientras que un tercer grupo puede adaptarse a esta situación sin ninguna dificultad especial.

Aunque el coronavirus y el confinamiento sean comunes a todas las personas, la forma como cada familia está vivenciando dicha situación es altamente variable, pues depende de cómo esto las afecta: la muerte de un ser querido durante el confinamiento; la experiencia del contagio de la propia persona o de un familiar o el miedo a infectarse; la dificultad en administrar el confinamiento con calma y equilibrio; los problemas sociales y emocionales que ya existían en la familia o en algunos de sus miembros y que ahora se manifiestan de manera más grosera; la inseguridad debido a la pérdida del empleo, a la reducción de los ingresos o a la anticipación de un futuro incierto.

El coronavirus y el confinamiento afectan a los niños directamente, pero también, y muy especialmente, por la forma como influencian a las familias.

Diferencias individuales para enfrentar esta situación

El modo como el niño reacciona y las señales comunes de sufrimiento emocional pueden variar dependiendo de su edad, de sus experiencias anteriores y de cómo normalmente lidia con el estrés. Estas diferencias resultan de los siguientes factores:

  • El temperamento y la sensibilidad emocional de cada niño.
  • Miedo a la posible pérdida de sus parientes más próximos.
  • Las habilidades sociales del niño.
  • La capacidad de expresar sus emociones y comunicar sus preocupaciones y temores.
  • Las experiencias que el niño está viviendo en estas semanas de confinamiento.
  • Las actividades que ocurren a lo largo del día, tanto físicas como intelectuales.
  • Las experiencias gratificantes vividas todos los días.
  • Los amigos y compañeros de estudio con quien se comunica.
  • El mayor peso de los factores de protección versus los factores de riesgo.

Factores de protección: familia y amigos

La familia desempeña un papel muy importante en el cuidado de los niños y en la limitación del impacto de esta nueva situación de pandemia y confinamiento que están enfrentando. Nos referimos a los parientes próximos, padres y hermanos, pero también a aquellos que viven en otras casas: abuelos, tíos, primos.

Los amigos y compañeros de estudio del niño también pueden desempeñar un papel importante en el enfrentamiento de los efectos de esta situación.

Los principales factores de protección se pueden resumir en los siguientes:

  • Familia espontánea, afectuosa y tranquilizadora, que ofrece seguridad.
  • Capaz de favorecer la expresión de las emociones y la comunicación con sus hijos.
  • Dispuesta a promover actividades comunes y establecer rutinas flexibles.
  • Interesada en que sus hijos tengan una relación virtual con otros miembros de la familia y también con sus amigos y compañeros de estudio.
  • Flexible para adaptarse a la situación emocional de los hijos y facilitar refuerzos positivos (juegos, movimientos, algunos caprichos en la alimentación) que generen endorfinas y satisfacción.
  • Preocupada en ser un buen ejemplo para sus hijos.
  • Dispuesta a darles a sus hijos varios recursos para ocuparles el tiempo: tablet, juegos, lecturas.
  • Que se preocupa en garantizarles a sus hijos una alimentación suficiente y equilibrada.
  • Niños con una red de amigos y compañeros de estudio con quienes se comunican regularmente.
  • Niños con profesores que se comunican con ellos no solamente para la enseñanza educacional, sino también para saber sobre su situación personal y darles una vía de comunicación, especialmente en el caso de los alumnos en condiciones de mayor riesgo.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo son aquellos que agravan el impacto de la situación estresante. Los más relevantes son los siguientes:

  • Conflictos familiares continuos.
  • Un miembro de la familia con problemas emocionales, trastornos mentales o vicio.
  • Conductas de maltratos con el cónyuge o con los hijos.
  • Falta de afecto.
  • Falta de comunicación.
  • Recursos familiares insuficientes para la alimentación. Poca variedad de estímulos y actividades.
  • Dificultades para que el niño pueda entrar en contacto con sus compañeros de estudio.
  • Niños generalmente solitarios o aislados.
  • Niños que han sufrido abuso en la escuela.
  • Ninos en condiciones de riesgo, cuyos profesores no se comunican con ellos.

Conclusión

Niños con familiares y amigos que les ofrecen protección: El posible estrés causado por el coronavirus no tendrá un impacto especial en los niños que viven en una familia afectuosa, protectora, comunicativa y estimulante, y que mantienen relaciones virtuales con amigos y compañeros de estudio. Se puede incluso decir que saldrán emocionalmente fortalecidos si el confinamiento no se prolonga por mucho tiempo.

Niños en ambientes de riesgo: El coronavirus y el confinamiento tendrán un efecto negativo en los niños en ambientes familiares de riesgo y sin el apoyo de redes educacionales o de amigos.

¿Cuál es la responsabilidad de la escuela de cuidar del desarrollo socioemocional de los alumnos durante y después del confinamiento?

Atención a la situación emocional de los alumnos durante el confinamiento: Los directores de las escuelas deben orientar a los profesores a conversar con sus alumnos sobre su situación emocional durante el período de confinamiento y prestarles atención y darles un apoyo especial a los alumnos en riesgo. Clases en línea y tareas no deben ser la única preocupación.

Atención a la situación emocional de los alumnos después del confinamiento: Las secretarías municipales y estaduales deben orientar a las escuelas a dedicar tiempo suficiente durante los primeros días de vuelta a las clases para conversar sobre el impacto del coronavirus y del confinamiento en sus alumnos. Además de la comunicación en el aula, es necesario priorizar las actividades que fortalezcan la cohesión de los grupos de alumnos: deportes, música, canto, trabajo en grupo y colaboración y proyectos en la naturaleza.

El coronavirus y el confinamiento vuelven a resaltar la importancia de incorporar el desarrollo socioemocional de los alumnos como uno de los principales objetivos de la educación escolar.