2025 fue el tercer año más cálido desde que hay registros climáticos

14 enero 2026
La temperatura media global del planeta en 2025 fue de 14,97 °C, y se quedó a tan solo tres centésimas de grado del umbral de seguridad de 1,5 ºC (sobre la media del periodo preindustrial) establecido en el acuerdo de París (img: iStock).

Los datos de Copernicus, el servicio de vigilancia atmosférica y de cambio climático de la Unión Europea, muestran que 2025 fue el tercer año más cálido jamás registrado, solo una centésima de grado más frío que 2023 y 0,13 °C por debajo de 2024, el año más cálido en la historia desde que hay registros climáticos. De hecho, la media de las temperaturas globales de estos tres últimos tres años (2023-2025) superan en más de 1,5 °C el nivel preindustrial (1850-1900). Es la primera vez que un periodo de tres años supera, en promedio, el umbral de seguridad de 1,5 °C establecido por el Acuerdo de París de 2015.

Según los resultados del informe, presentados esta misma mañana por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM), que gestiona el servicio Copernicus, los últimos once años han sido los más cálidos jamás registrados. La temperatura del aire sobre las zonas terrestres globales fue la segunda más cálida de la historia, mientras que la Antártida registró su temperatura anual más cálida jamás registrada y el Ártico la segunda más cálida. En Groenlandia, la región que más sufrió el aumento de la temperatura en 2025, se ha acelerado la pérdida de hielo, que deja al descubierto nuevos recursos naturales y nuevas rutas marítimas.

Aumento de la temperatura global del aire en superficie por encima de la media del periodo de referencia preindustrial designado 1850-1900, basado en el conjunto de datos ERA5, mostrado como medias anuales desde 1940 (Crédito: C3S/CEPMPM).

Cuando ha trascurrido poco más de una década desde el histórico Acuerdo de París, en el que casi todos los países del mundo se comprometían a contener el calentamiento global por debajo de los 2 ºC y, a ser posible, por debajo de 1,5 ºC, en 2100, la situación no invita al optimismo. En 2025 la temperatura global del aire en superficie fue 1,47 °C superior al nivel preindustrial, tras los 1,60 °C registrados en 2024, el año más cálido de la historia. El informe estima que el nivel actual de calentamiento global a largo plazo es de alrededor de 1,4 °C por encima del nivel preindustrial. Según la tasa actual de calentamiento, el límite de 1,5 °C del Acuerdo de París podría alcanzarse a finales de esta década, según la tasa de calentamiento en el momento de la firma del acuerdo. Tampoco contribuye al optimismo el abandono de este acuerdo por parte de Estados Unidos, que ya ocurrió en la primera presidencia de Donald Trump y que ha vuelto a producirse en enero de este año, en respuesta a una de las primeras órdenes ejecutivas dictadas a su regreso a la Casa Blanca.

Un grado y medio no parece gran cosa, pero pequeños ascensos en la temperatura media generan un aumento de la humedad del aire y una pérdida de la capacidad de los océanos para almacenar CO2. La consecuencia es el incremento de fenómenos atmosféricos extremos, desde las danas a los incendios forestales y las grandes sequías, con un impacto catastrófico en las poblaciones más vulnerables. También implica la pérdida de biodiversidad, la expansión de enfermedades tropicales a zonas templadas del planeta y un mayor riesgo de pandemias. Cada décima de grado es relevante.

Los últimos tres años, 2023-2025, fueron excepcionalmente cálidos por dos razones principales. La primera es la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, debido a las emisiones continuadas y a la reducción de la absorción de dióxido de carbono por los disipadores naturales. En segundo lugar, las temperaturas de la superficie del mar alcanzaron niveles excepcionalmente altos en todo el océano, asociados a un episodio de El Niño y a otros factores de variabilidad oceánica, amplificados por el cambio climático. El Niño tiende a tener un efecto de calentamiento sobre las temperaturas globales, que se superpone al calentamiento global a largo plazo causado por el ser humano, mientras que La Niña tiende a tener el efecto contrario.

Las condiciones excepcionales de 2025 se producen en un año marcado por fenómenos extremos notables en muchas regiones, entre los que se incluyen olas de calor récord, tormentas severas en Europa, Asia y América del Norte, e incendios forestales en España, Canadá y el sur de California. En 2025, la mitad de la superficie terrestre mundial experimentó más días de lo habitual un estrés térmico intenso, definido como una temperatura percibida de 32 °C o más. La OMS reconoce el estrés térmico como la principal causa de muerte relacionada con el clima a nivel mundial. En zonas con condiciones secas y a menudo con viento, las altas temperaturas también contribuyeron a la propagación e intensificación de incendios forestales excepcionales, que producen carbono, contaminantes atmosféricos tóxicos como partículas en suspensión y ozono, lo que repercute en la salud humana.

"La atmósfera nos está enviando un mensaje y debemos escucharlo"

Para Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, «el hecho de que los últimos once años hayan sido los más cálidos jamás registrados proporciona una prueba más de la tendencia inequívoca hacia un clima más cálido» y de que el mundo se está acercando rápidamente al límite de temperatura a largo plazo establecido por el Acuerdo de París.

El principal factor que impulsa el aumento observado de la temperatura media global es el incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera (principalmente como consecuencia directa de las actividades humanas). En este sentido, la directora del Servicio de vigilancia atmosférica de Copernicus, Laurence Rouil, señala que «la atmósfera nos está enviando un mensaje y debemos escucharlo», y que «los datos atmosféricos de 2025 ofrecen una imagen clara: la actividad humana sigue siendo el factor dominante de las temperaturas excepcionales que estamos observando. Los gases de efecto invernadero atmosféricos han aumentado de forma constante durante los últimos diez años».

Algunas reacciones al informe

En declaraciones a SMC, Xavier Rodó, del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), quien no ha intervenido en el informe, consideró que Copernicus es ahora mismo la mejor herramienta que el mundo tiene para alertar objetiva y científicamente del cambio climático global y regional, con un grado de fiabilidad máximo, y sostiene que  «el hecho de que se supere en una media de tres años, por primera vez, el umbral de 1,5 grados Celsius que marcaba el Acuerdo de París es una mala noticia, no tanto por su valor en sí, porque se trata de un límite aproximado, sino por la clara tendencia ascendente que marca. Además, está la observación conjunta de la covariación del hielo marino en los dos polos, de por sí muy relevante.»

Para Víctor Resco, profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida, los datos confirman que el calentamiento global ya supera los 1,5 ºC, tal y como habían anticipado los modelos climáticos. Critica, eso sí, algunas imprecisiones del informe, como confundir los efectos directos que ejerce el clima sobre el sistema Tierra con los indirectos, como es el caso de los incendios, cuya actividad depende de la interacción entre el clima, la urbanización y las acciones preventivas, pero no es únicamente atribuible al cambio climático. También recuerda que, aunque la mitigación dependa de la geopolítica mundial, podemos hacer mucho por protegernos de las peores consecuencias del cambio climático en ciernes.  Y nos advierte de que las extremas temperaturas del verano de 2025 «probablemente serán unas condiciones benignas en comparación con las que existirán en 2040 o 2050».


Referencia

Fuente: Servicio de Cambio Climático Copernicus y SNC España.


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