Preocupación docente por el impacto negativo de la IA en el pensamiento crítico del alumnado

Una encuesta de NPR/Ipsos sobre la percepción de la IA generativa entre el profesorado de educación primaria y secundaria en Estados Unidos (K-12), muestra que la mayoría está preocupada por el impacto negativo de la IA generativa en las habilidades de pensamiento crítico del alumnado. La encuesta revela que la mayoría del profesorado utiliza inteligencia artificial con finalidades más administrativas que pedagógicas. Solo un tercio del profesorado afirma que su escuela cuenta con directrices formales para el uso de la IA por parte de los estudiantes.
La encuesta sobre IA y educación, realizada entre el 27 de abril y el 5 de mayo de 2026 sobre una muestra probabilística representativa de 545 docentes estadounidenses de K-12, revela una adopción amplia de esta tecnología, no exenta de preocupación por su posible impacto en el alumnado. El estudio forma parte de una serie de encuestas realizadas por IPSOS y NPR Education a docentes en 2018, 2019 y 2023.
Adopción amplia entre el profesorado, pero concentrada en tareas instrumentales
La encuesta muestra que la IA generativa ya forma parte de la rutina laboral de la mayoría de las y los docentes. El profesorado la usa sobre todo para la preparación de clases, la creación de materiales de aula y las tareas administrativas, pero su empleo durante la instrucción directa es mucho más reducido. Entre quienes la usan, el 69% dice que ha hecho su labor más productiva y eficiente, y solo el 2% afirma lo contrario.
Los usos concretos del profesorado revelan una lógica instrumental. Los casos de uso más frecuentes son crear guías de estudio, cuestionarios o materiales de clase (69%), escribir o planificar lecciones y unidades (52%), realizar tareas administrativas como programación, papeleo o correos (42%), comunicarse con familias o redactar informes (41%) y crear planes de aprendizaje personalizados (40%). Tan solo un 23% la usa con frecuencia semanal durante sus clases o la instrucción directa.
Percepción del uso de la IA por parte del alumnado
Para la mayoría del profesorado la IA está funcionando más como un atajo cognitivo para el alumnado que como apoyo al aprendizaje, y asocia su expansión con el deterioro en el pensamiento crítico, en la confianza profesor-estudiante y en la autorregulación y metacognición.
- Más de la mitad considera que el alumnado usa la IA para reducir el esfuerzo (55%) y que esta forma de uso dificulta el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico (54%).
- Casi tres de cada cinco docentes coinciden en que la IA está erosionando el nivel de confianza entre estudiantes y profesores (59%) y que dificulta la evaluación del nivel de conocimiento del alumnado (57%).
- Aproximadamente dos de cada cinco profesores exigen que se realicen más tareas, ya sea a mano o en clase (un 39% en cada caso).
- Solo un 9% piensa que la IA ofrece más espacio para explorar ideas, y apenas un 3% cree que ayuda al alumnado con dificultades a alcanzar a sus compañeros.
Es decir, la IA generativa aparece menos como herramienta de mejora educativa que como mecanismo de sustitución del esfuerzo.
La mayoría de las y los docentes cree que la IA está afectando a las habilidades de pensamiento crítico del alumnado.
La preocupación por el deterioro del pensamiento crítico es especialmente significativa. Al 54% del profesorado le parece que la IA hace más difícil que el alumnado desarrolle pensamiento crítico, mientras que el 55% comparte la idea de que la IA funciona principalmente como un atajo para evitar trabajo cognitivo. Esta combinación alimenta la sospecha de que la IA está alterando el tipo de esfuerzo cognitivo que dan soporte al aprendizaje y a la evaluación escolar. En ese sentido, la encuesta no describe una simple resistencia a la tecnología, sino una crítica pedagógica bastante articulada.
Una tecnología más disruptiva que las anteriores
La evaluación general de la IA en educación por parte del profesorado es ambivalente. Casi la mitad (49%) cree que ha tenido un impacto tanto positivo como negativo, mientras que el 40% opina que ha sido negativo y solo el 9% que ha sido positivo. Cabe destacar que el profesorado de secundaria es más pesimista que el de primaria al valorar los efectos negativos de la IA en la educación (47 % frente al 32 % en primaria).
Esta percepción se refuerza con un conjunto de preocupaciones muy concretas: el 65% cree que la IA está perjudicando la capacidad de los estudiantes para formar relaciones reales; el 59% piensa que está erosionando la confianza entre alumnos y docentes; y el 57% considera que dificulta evaluar el nivel real de conocimiento del alumnado. Incluso, uno de cada cinco docentes (20%) piensa que la IA acabará reduciendo la necesidad de profesorado en K-12.
Las y los docentes consideran que la IA tendrá implicaciones más importantes que los cambios tecnológicos del pasado.
¿Qué políticas y prácticas están adoptando las escuelas?
El sondeo revela que la gobernanza institucional va por detrás del uso real. Solo uno de cada tres (33%) dice que su escuela tiene una política formal sobre el uso de IA por parte del alumnado, y apenas un 23% indica que exista una política formal para el uso de IA por parte del profesorado. Además, más de la mitad (52%) afirma que su escuela no ha ofrecido orientación sobre IA o que desconoce esa orientación.
A pesar de eso, el 39% percibe que su escuela anima al profesorado a usar la IA en el aula, frente al 7% que lo desaconseja. En dotación y formación, el 44% del profesorado afirma que su centro proporciona software de IA y formación para docentes, y el 21% dice que el centro ofrece software de IA para el alumnado.
El 78% del profesorado está de acuerdo en que enseñar a hacer un uso responsable de la IA debería formar parte del currículo escolar. Pero, a la vez, se aprecia una preferencia por reforzar la evaluación tradicional y asegurar la autenticidad del trabajo: el 39% de las y los docentes ha empezado a exigir más tareas hechas a mano, el 39% pide más tareas hechas en clase, el 16% ha reducido los deberes por temor al uso de IA y el 13% ha rediseñado las tareas para que la ayuda de la IA sea la permitida o esperada.
Es decir, el profesorado ya usa la IA con bastante intensidad para planificar, producir materiales y ahorrar tiempo; sin embargo, su juicio sobre el impacto educativo es cauteloso, porque duda de que esta tecnología esté ayudando al alumnado a pensar mejor, y desconfía de su efecto sobre la confianza, la evaluación y las relaciones escolares. Aunque la IA pueda ser una tecnología útil, también es un factor que puede alterar la confianza, la autoría y el juicio pedagógico, y esto preocupa ael profesorado.
Una de las conclusiones del estudio es que la adopción tecnológica de la IA, por sí sola, no garantiza una mejora educativa, sino que necesita políticas claras, formación, límites y rediseño institucional para que la mejora en la eficiencia del docente no se convierta en un atajo cognitivo para el alumnado. Por otro lado, las escuelas deberían reorganizar las tareas y la evaluación para asegurar el aprendizaje autónomo del alumnado, con más trabajo en clase, más escritura manual, cuando sea pertinente, y menos dependencia de deberes que puedan delegarse fácilmente en una herramienta generativa.
Referencia
- Mallory Newall; Johnny Sawyer; Lily Miller (2026). Informe NPR/IPSOS 2026. Disponible en: https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2026-06/NPR-Ipsos%20Education%20AI%20Topline%202026.pdf


