Informe Jóvenes españoles 2026: una juventud diversa, más individualista, pragmática y conservadora

28 abril 2026
La investigación refleja una disminución de los valores idealistas, como el compromiso con el medioambiente, la igualdad social o la igualdad de género, mientras aumenta la importancia de los valores vinculados al bienestar personal (img.: iStock).

La décima edición del informe Jóvenes españoles, del Observatorio de la juventud de la Fundación SM, revela que el grupo de personas entre 15 y 29 años es, mayoritariamente, más individualista, pragmático y conservador que la radiografía detectada en los informes previos. El estudio muestra a una juventud diversa y plural, que vive entre la necesidad de concreciones y el cansancio ante un horizonte de gran incertidumbre.

El retrato que ofrece el informe muestra a una generación que piensa de forma cada vez más pragmática sobre su propio futuro. La mayoría de los jóvenes percibe importantes obstáculos para llevar a cabo su proyecto de vida: en una escala de 0 a 10, sitúan la dificultad de acceder a una vivienda adecuada en 6,7; la de formar una familia, en 6,1, y la de lograr la independencia económica y trabajar en algo que les guste, en 6,2.

Crece la importancia del bienestar personal, la estabilidad y el acceso a recursos básicos. Consideran muy importante, ante todo, la salud (75 %), la familia (71,8 %), ganar dinero (59,7 %) y el tiempo libre y el ocio (56,2 %). Cuando hablamos de ocio juvenil, se consolida una tendencia hacia un modelo centrado en el espacio individual y en el hogar, fuertemente vinculado al uso de tecnologías (usar redes sociales, ver series…) que convive con actividades de carácter relacional, mientras pierden relevancia aquellas asociadas al consumo de alcohol y la asistencia a bares y discotecas. También destaca la consolidación de la lectura como práctica habitual dentro del tiempo libre juvenil.

En comparación con ediciones anteriores del estudio, se observa una clara disminución de los valores idealistas, como el compromiso con el medioambiente, la igualdad social o la igualdad de género. Paralelamente, aumenta la importancia de los valores vinculados al bienestar personal, especialmente ganar dinero y disfrutar del tiempo libre y del ocio.

En conjunto, el estudio apunta a un desplazamiento hacia valores más individualistas y hedonistas, una tendencia que se vincula tanto al contexto económico como a la cultura de consumo y a las transformaciones sociales recientes. Por otro lado, se aprecia una pérdida de la centralidad simbólica del trabajo y de la educación, lo que sin duda plantea un importante reto a todos los agentes educativos. No es que la juventud haya dejado de valorar la formación, sino que ha dejado de verla como una promesa automática de empleo o de sentido de vida. Vence el escepticismo juvenil ante un contexto de precariedad laboral, de vivienda cara y de mucha incertidumbre.

Giro conservador

Como acabamos de ver, la juventud que dibuja el informe está menos instalada en el idealismo que en ediciones anteriores. En consonancia, manifiesta más desconfianza hacia la política, ve la inmigración con lentes más defensivas, y recupera la religión o la espiritualidad como recurso identitario o emocional. Pero esto no significa que esté volviendo a lo tradicional, sino que para orientarse en un mundo que percibe incierto, hostil y poco prometedor, parece reordenar sus valores alrededor de lo cercano, lo seguro y lo útil.

Las prioridades en materia de acción política se focalizan en los aspectos económicos y de seguridad: bajar los precios del alquiler (14,02 %), subir el salario mínimo (13,28 %) y reducir impuestos (11,43 %). Y además, garantizar la seguridad en las calles (9,07 %) y reducir la inmigración irregular (8,94 %) y la violencia contra las mujeres (8,56 %).  

El informe constata que, aunque los jóvenes no muestran desinterés por la política, sí manifiestan una creciente desconfianza hacia el funcionamiento del sistema democrático. El 68 % de los jóvenes encuestados declara poca o ninguna satisfacción con su funcionamiento, mientras que el apoyo al sistema ha pasado de superar el 80 % en 2019 (según datos del CIS) a rondar el 60 % en el presente informe. El descontento generalizado hacia la clase política refuerza el apoyo hacia soluciones tecnocráticas: tres de cada cuatro jóvenes opinan que la democracia mejoraría con más expertos elegidos por méritos y menos políticos elegidos en las urnas.

También destaca el estudio que, en los últimos cinco años, los jóvenes que se definen como de izquierdas o de centro izquierda han disminuido en, aproximadamente, 12 puntos porcentuales, mientras que quienes se definen como de centro derecha o derecha han subido casi 14 puntos. El siguiente gráfico sobre autopercepción ideológica, que incorpora los datos disponibles en anteriores estudios, muestra que el resultado de 2025 es el más más escorado a la derecha desde que se tienen datos.

Evolución de la autoubicación ideológica media de los jóvenes a lo largo del tiempo. Los valores van desde 0 (izquierda radical) hasta 10 (ultraderecha). Para asegurar la comparación con los informes anteriores, la media se ha calculado solo para el grupo de edad de 15 a 24 años.

Esta derechización guarda relación, probablemente, con el papel creciente de las redes sociales en la formación de opiniones políticas. La mitad de los jóvenes (50,5 %) afirma seguir activamente a creadores de contenido o influencers en redes sociales, un fenómeno que presenta diferencias de género: los hombres siguen a influencers políticos con mayor frecuencia, y son también quienes declaran cambiar más su opinión tras consumir estos contenidos. No obstante, la juventud española no se caracteriza por altos niveles de polarización. Solo el 23 % afirma que llegaría a perder amistades por defender sus posiciones políticas, y únicamente el 26 % reconoce que no le gustaría que alguien a quien quiere se junte con personas que piensan diferente.

Retroceso en la igualdad de género y en la diversidad cultural

El informe muestra una reafirmación de los estereotipos asociados a las ideas de feminidad y masculinidad en un contexto de desconfianza ante los avances en materia de igualdad. Los resultados también reflejan un clima más hostil hacia el feminismo que en ediciones previas, con datos tan llamativos como que el 66 % cree que algunas mujeres buscan privilegios en nombre de la igualdad o que el 54 % considera que exageran el sexismo en comentarios inocentes. Además, cuatro de cada diez justifican controlar las relaciones de pareja, y todavía persiste la idea de que el hombre debe priorizar el sustento económico mientras la mujer necesita protección masculina. Estos datos reflejan una combinación de tradicionalismo, desconfianza hacia ciertos lenguajes de igualdad y normalización de prácticas de control que resultan preocupantes porque afectan, especialmente, a hombres en edades muy tempranas.

Otro factor de intolerancia gira en torno a la inmigración, en el que también se produce un desplazamiento respecto a estudios anteriores. El informe señala datos significativos al respecto: el 72% cree que los migrantes deben adaptarse a la cultura española y no al revés; el 59% considera que se les dan demasiadas facilidades, y el 61% asocia su presencia al aumento de la delincuencia y la inseguridad.

Como buena noticia, mejora la percepción sobre el impacto de la inmigración en el mercado laboral: desciende la creeencia de que los inmigrantes “quitan el trabajo” (del 78 % en 2005, frente al 43 % en 2025) y se mantiene estable la percepción de necesidad económica de la inmigración (46 % en 2005 frente al 51 % en 2025). Estos datos reflejan una normalización de la presencia de la población migrante en el ámbito laboral. Las mujeres, los jóvenes con mayor nivel educativo y quienes se identifican con la izquierda muestran posturas más inclusivas y favorables a la integración.

Religión y espiritualidad

Otro de los grandes titulares del informe es el aumento de la importancia atribuida a las creencias religiosas y espirituales, pero conviene evitar una lectura reduccionista.

La religión alcanza su mayor nivel de importancia de toda la serie histórica: actualmente, el 38,4 % la considera “bastante o muy importante” en su vida. El porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos -incluidos los no practicantes- pasa del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025, mientras disminuyen las posiciones explícitamente no religiosas (agnósticos y no creyentes).

Sin embargo, este repunte religioso no supone un retorno al modelo tradicional. Las identidades religiosas se vuelven más flexibles y combinan elementos de distintas tradiciones espirituales. Entre los jóvenes que se identifican como católicos practicantes, una proporción significativa afirma creer también en el karma (60,7 %), la reencarnación (48,5 %), las artes mágicas (44,1 %), la predicción del futuro (37,1 %) y las energías curativas (40,3 %).

Es decir, estas creencias reflejan una espiritualidad híbrida, personalizada y desinstitucionalizada, que funciona, principalmente, como fuente de apoyo emocional y orientación personal.


 

Referencia

  • Observatorio de la juventud en Iberoamérica – Juan M.ª González-Anleo Sánchez, Irene Barbero Alcocer, Javier Lorente Fontaneda, Ignacio Megías Quirós, Ariana Pérez Coutado, Noelia Álvarez Sánchez, Almudena Moreno Mínguez, Manuel Mejías Leiva SM (2026). Jóvenes Españoles 2026. Madrid: Fundación SM. Disponible en este enlace.