Un contexto significativo aporta un sentido especial al aprendizaje (img.: iStock).
Las materias no son un demonio que evitar. Sus contenidos explican el mundo y es importante acceder a las diferentes lógicas y formas de pensar que aportan. Pero es verdad que no lo pueden explicar todo y que la organización del aprendizaje basado en la lógica de las materias se aleja mucho de cómo aprenden las personas. Analizar polémicas, estudiar casos, desarrollar proyectos o responder a necesidades planteadas, actividades todas ellas plenas de contenidos de las materias, pone de manifiesto la necesidad de conectar dichos contenidos con la realidad y los intereses del alumnado para dar sentido al aprendizaje. Aprender consiste en conectar lo que sabes, lo que te preocupa, lo que te interesa con los contenidos pertinentes, aquellos que dan respuesta a tu pregunta o motivación. De ahí la importancia de generar las situaciones que en el aula provoquen en los alumnos ese interés que da sentido al aprendizaje. Para ello, los docentes deberían recibir una formación inicial más amplia, no limitada estrictamente a los conocimientos de una disciplina, que sepa identificar situaciones, centros de interés en la realidad, donde vertebrar los contenidos sin renunciar al estudio espontáneo de situaciones complejas donde intervienen conocimientos de otras disciplinas. Un acompañamiento intenso en centros educativos donde se pueda aprender vivencialmente y a partir de las experiencias y de las necesidades que deben superarse. (Ramon Grau, subdirector de Ordenación Curricular de la Generalitat de Catalunya).
Acercar los contextos relevantes al contenido académico
Al abordar conceptos teóricos en el aula debemos vincularlos con la experiencia del alumnado y con logros y referentes clave para la transformación social, con el fin de dotarlos de sentido. Para ello es importante: