Empezar fuerte: lo que el primer estudio internacional sobre el aprendizaje a los 5 años revela sobre la educación infantil

06 julio 2026

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado el 5 de mayo de 2026 Building Strong Foundations for Life, el informe que recoge los resultados de la segunda edición del Estudio Internacional sobre Aprendizaje Temprano y Bienestar Infantil (International Early Learning and Child Well-being Study, IELS 2025). Se trata del primer estudio internacional comparable que mide cómo aprenden y se desarrollan los niños y niñas a los 5 años, una edad en la que, según subraya el propio informe, buena parte de las desigualdades educativas que después observamos a los 15 años en PISA ya están presentes.

El IELS evalúa a los niños mediante actividades interactivas con forma de juego y cuento que se realizan en una tableta, de manera individual y con un evaluador formado. A esa evaluación directa se suma información aportada por las familias y por el personal docente de los centros de educación infantil o escuelas. En esta segunda edición han participado más de 23.000 niños y niñas de ocho jurisdicciones: Corea, Inglaterra (Reino Unido), la Comunidad Flamenca de Bélgica, Países Bajos, Malta, Emiratos Árabes Unidos, Bakú y Sumgait (Azerbaiyán), y tres estados de Brasil (Ceará, Pará y São Paulo). España no participa en este estudio, pero las conclusiones del informe son muy interesantes para el debate sobre la educación infantil y la equidad educativa en nuestro país.

El estudio organiza el aprendizaje temprano en tres grandes dimensiones, cada una con varios dominios: el aprendizaje fundacional (lectura y aritmética emergentes), la función ejecutiva (inhibición, memoria de trabajo y flexibilidad mental) y el desarrollo social y emocional. Los resultados de cada dominio se expresan en una escala con media internacional fijada en 500 puntos, lo que facilita la comparación entre países y jurisdicciones.

La función ejecutiva refleja procesos mentales que permiten al niño regular su pensamiento y su conducta para alcanzar una meta. El IELS la mide en tres dominios: la memoria de trabajo (retener información en la mente y manipularla durante una tarea, como recordar una instrucción mientras se ejecuta otra), la flexibilidad mental (cambiar de enfoque cuando cambian las reglas, por ejemplo pasar de clasificar objetos por color a hacerlo por forma) y la inhibición (frenar una respuesta automática para dar la adecuada). La identificación emocional, por su parte, recoge la capacidad de reconocer y nombrar emociones, propias y ajenas, normalmente a partir de expresiones faciales o situaciones. Es una base de la empatía y de la regulación emocional.

Diferencias notables ya a los 5 años

La primera conclusión es que las diferencias en aprendizaje y desarrollo entre países y jurisdicciones son ya considerables a los 5 años. Corea destaca de forma consistente en aprendizaje fundacional y, sobre todo, en función ejecutiva, donde obtiene 564 puntos, muy por encima de la media. Inglaterra (Reino Unido) sobresale en lectura y aritmética emergentes, y también presenta buenos resultados en el dominio social y emocional. En el extremo opuesto, los tres estados brasileños participantes obtienen las puntuaciones más bajas en aprendizaje fundacional y función ejecutiva, en un contexto socioeconómico muy distinto.

Tabla 1. Puntuaciones medias por dimensión y jurisdicción (IELS 2025)

JurisdicciónAprendizaje fundacionalFunción ejecutivaDesarrollo social y emocional
Corea545564501
Inglaterra (RU)525503511
Baku-Sumgait (Azer.)501497501
Países Bajos493483498
Emiratos Árabes U.492499507
Malta491493507
Com. Flamenca (Bél.)483497497
Ceará-Pará-São Paulo (Bras.)479465481

Fuente: OCDE (2026), Building Strong Foundations for Life: Results from the 2025 Early Learning and Child Well-being Study, Tabla 3.1.

El informe advierte de que ninguna clasificación única puede reflejar toda la diversidad de la información que aporta el estudio ni la pluralidad de objetivos que persiguen las políticas de primera infancia en cada territorio. En la dimensión de función ejecutiva, de hecho, la mayoría de países se agrupan en torno a la media internacional, con menos diferencia que en aprendizaje fundacional.

Gráfico 1. Puntuaciones medias por dimensión y jurisdicción (IELS 2025)

Fuente: OCDE (2026), Tabla 3.1.

La calidad del centro explica una parte importante de las diferencias

Una de las conclusiones con más implicaciones de política educativa es que las características y la calidad del entorno de aprendizaje temprano explican una parte sustancial de las diferencias entre niños. En promedio, alrededor del 36% de la variación en las puntuaciones de aprendizaje fundacional, y en torno al 22% de la variación en función ejecutiva y en desarrollo social y emocional, se asocian a diferencias entre los centros o escuelas a los que asisten. Dónde y cómo se educa un niño a estas edades resulta, por tanto, un factor determinante.

Otro resultado relevante es que las distintas dimensiones del desarrollo tienden a ir de la mano. Una proporción elevada de los niños con buenos resultados en una dimensión también los tiene en las demás, y lo mismo ocurre con los resultados más débiles. Esto sugiere que las medidas dirigidas a los niños con dificultades tempranas deberían atender a la vez sus competencias cognitivas y socioemocionales.

Brechas socioeconómicas amplias desde el inicio

El informe de la OCDE muestra también brechas de equidad notables ya a los 5 años. A esa edad, las niñas obtienen mejores resultados que los niños en las tres dimensiones (el aprendizaje fundacional, la función ejecutiva y el desarrollo social y emocional), con diferencias más marcadas en el desarrollo social y emocional. Pero la brecha más amplia es la socioeconómica: en promedio, los niños de entornos favorecidos alcanzan 61 puntos más en lectura emergente y 67 puntos más en aritmética emergente que sus compañeros desfavorecidos. La lectura emergente (emergent literacy) abarca lo que precede a saber leer: reconocer letras y sonidos, asociar el sonido con la letra, manejar vocabulario, entender que el texto escrito transmite significado, reconocer palabras familiares o seguir el hilo de un cuento. Son los precursores de la lectura. La aritmética emergente (emergent numeracy) es lo análogo con los números: contar, comparar cantidades (más/menos), reconocer formas y patrones, nociones básicas de tamaño o espacio. Los cimientos del razonamiento matemático posterior.

Las diferencias son menores, aunque consistentes, en función ejecutiva, donde van desde los 46 puntos de la memoria de trabajo a los 14 puntos de la inhibición, el dominio con la brecha más pequeña de los diez evaluados.

En el desarrollo social y emocional, el dominio con mayor brecha es la identificación emocional, con 43 puntos de diferencia. Es un dato llamativo porque, en general, las diferencias socioeconómicas son menores en esta dimensión que en el aprendizaje fundacional, pero aquí se acercan a ellas.

Gráfico 2. Brechas socioeconómicas a los 5 años, por dominio (IELS 2025)

Fuente: OCDE (2026), Figura 4.2 y texto del capítulo 4 (Tablas B.4.6 a B.4.8).

Las diferencias asociadas al origen migratorio o a la lengua hablada en casa resultan pequeñas en comparación con las brechas socioeconómicas o de género, sobre todo una vez que se tiene en cuenta el nivel socioeconómico de las familias. El estudio también constata que existen niños resilientes desde el punto de vista del desarrollo: en promedio, en torno al 15% del alumnado socioeconómicamente desfavorecido alcanza buenos resultados en lectura y aritmética emergentes, una proporción que habría que ampliar en los próximos años.

Lo que ocurre en casa importa, y los libros ganan a las pantallas

El informe dedica una atención especial al entorno familiar. La calidad del hogar como espacio de aprendizaje varía mucho según el nivel socioeconómico, pero lo que las familias deciden hacer con sus hijos marca una diferencia que va más allá de la renta. Los niños cuyos padres dedican más tiempo a actividades educativas con ellos obtienen mejores resultados en lectura y aritmética emergentes y en algunos dominios socioemocionales.

Entre todas las actividades sobre las que recoge información el estudio, leer cuentos en libro es la que muestra la asociación más fuerte con los resultados de los niños en varios dominios. Por el contrario, aunque más de la mitad de los niños del estudio usan un dispositivo digital a diario, las prácticas digitales presentan asociaciones débiles y, en ocasiones, negativas con el aprendizaje. A estas edades, por tanto, los libros le ganan la partida a las pantallas. De ahí una recomendación de política educativa: apoyar a las familias con menos recursos para que ofrezcan entornos de aprendizaje ricos en el hogar puede mejorar los resultados y reducir desigualdades.

Empezar antes ayuda, pero no basta para cerrar las brechas

En cuanto a la educación infantil propiamente dicha, el estudio confirma que empezar antes a participar en la educación y atención de la primera infancia o en la escuela se asocia a mejores resultados a los 5 años, especialmente en lectura y aritmética emergentes. Sin embargo, el IELS 2025 no encuentra evidencia de que esa participación beneficie de forma especial a los niños socioeconómicamente desfavorecidos.

Esta conclusión tiene un matiz importante. Dado que, en la mayoría de los países, los niños de entornos favorecidos participan más y antes en la educación infantil, y dado que esa participación tiene en general efectos positivos, la educación y atención de la primera infancia podría no estar aprovechando todo su potencial para reducir las brechas socioeconómicas. El informe de la OCDE apunta a la necesidad de cerrar las desigualdades en el acceso temprano y de garantizar una calidad alta y homogénea de la oferta.

Una lección para España

Aunque España no participa en el IELS, el mensaje de fondo del estudio es plenamente aplicable a nuestro sistema educativo. Si las desigualdades que después medimos a los 15 años empiezan a fraguarse mucho antes de la enseñanza obligatoria, las políticas más eficaces y rentables son las que se dirigen a la primera infancia: ampliar y equilibrar el acceso a una educación infantil de calidad, especialmente para las familias más desfavorecidas, y acompañar a esas familias para que el hogar sea también un entorno de aprendizaje. Empezar fuerte, como sugiere el título del informe, es probablemente la mejor inversión que un sistema educativo puede hacer.

Referencia

  • OCDE (2026), Building Strong Foundations for Life: Results from the 2025 Early Learning and Child Well-being Study, OECD Publishing, París. https://doi.org/10.1787/02bf8efe-en